Cuando un niño pierde un diente de leche antes de tiempo, una de las primeras reacciones de los padres suele ser pensar que no tiene demasiada importancia porque, tarde o temprano, ese diente iba a caerse. Sin embargo, hay una diferencia fundamental entre que un diente temporal se caiga cuando corresponde y que desaparezca uno, dos o incluso varios años antes de que esté preparado para salir el diente definitivo.
Los dientes de leche no solo sirven para masticar. También desempeñan una función esencial como «guardianes del espacio» que necesitarán posteriormente los dientes permanentes.
Si una muela de leche se pierde demasiado pronto, los dientes vecinos pueden comenzar a desplazarse hacia el hueco disponible. Cuando finalmente llega el momento de que salga el diente definitivo, puede encontrarse con que ya no dispone del espacio suficiente.
Es precisamente en estas situaciones cuando nuestra odontopediatra en Valencia puede recomendar un mantenedor de espacio.
En Pérez & Andrés, la decisión de colocar uno no depende únicamente de que falte un diente. Hay que valorar qué pieza se ha perdido, la edad del niño, cuánto falta para que salga el diente permanente, cómo está evolucionando la mordida y cuánto espacio existe realmente.
¿Qué es un mantenedor de espacio dental?
Un mantenedor de espacio es un pequeño dispositivo utilizado en odontopediatría para conservar el hueco que ha dejado un diente temporal perdido antes de tiempo.
Su función no es mover los dientes.
Precisamente pretende hacer lo contrario: evitar que determinados dientes se desplacen y ocupen el espacio reservado para el futuro diente permanente.
Podemos imaginar los dientes de leche como una guía para la dentición definitiva. Cuando el recambio se produce de manera natural, el propio desarrollo dental mantiene una secuencia relativamente ordenada.
El problema aparece cuando una pieza desaparece mucho antes de lo previsto.
¿Por qué puede perder un niño un diente de leche antes de tiempo?
Una de las causas más habituales son las caries infantiles muy avanzadas.
Una caries que inicialmente podría solucionarse con un pequeño empaste puede continuar destruyendo el diente hasta alcanzar el nervio. En determinadas situaciones todavía podemos conservarlo mediante una pulpotomía, una pulpectomía o una corona pediátrica.
Pero si la destrucción es demasiado extensa o existe una infección que impide conservar la pieza, puede ser necesario extraerla.
También existen otras causas.
Traumatismos dentales
Una caída jugando, practicando deporte o en el colegio puede provocar la pérdida completa de un diente.
Infecciones
Cuando una infección compromete seriamente el diente y los tejidos que lo rodean, la extracción puede ser la opción más adecuada.
Alteraciones de la erupción
En determinadas situaciones, el desarrollo o la posición de otros dientes pueden hacer necesaria una intervención.
Por eso insistimos tanto en la prevención: siempre que sea posible, conservar un diente de leche sano o restaurarlo suele ser preferible a perderlo prematuramente.
¿Siempre hay que colocar un mantenedor si se pierde un diente de leche?
No.
Este punto es especialmente importante.
Que un niño pierda un diente temporal antes de tiempo no significa automáticamente que necesite un mantenedor de espacio.
El odontopediatra debe estudiar cada caso.
Entre otros factores, valorará:
- Qué diente se ha perdido.
- La edad dental del niño.
- Cuánto tiempo ha pasado desde la pérdida.
- Cuánto falta para la erupción del diente permanente.
- La cantidad de espacio disponible.
- La posición de los dientes vecinos.
- Si existe apiñamiento.
- El desarrollo de la raíz del diente permanente.
- La mordida del niño.
- Su higiene oral.
Por ejemplo, no tiene las mismas consecuencias perder una muela de leche a los cuatro años que perderla cuando el diente permanente está prácticamente preparado para salir.
¿Qué pasa si no se mantiene el espacio?
Después de una pérdida prematura, los dientes vecinos pueden empezar a desplazarse hacia el hueco.
Este movimiento puede producir una reducción progresiva del espacio disponible.
Cuando el diente permanente intenta salir, pueden aparecer diferentes situaciones:
- Falta de espacio.
- Apiñamiento.
- Erupción en una posición incorrecta.
- Rotaciones dentales.
- Alteraciones de la mordida.
- Necesidad de recuperar posteriormente el espacio perdido.
Por eso una intervención aparentemente sencilla durante la infancia puede evitar problemas más difíciles de solucionar años después.
¿Un mantenedor de espacio evita que mi hijo necesite ortodoncia?
No necesariamente.
Un mantenedor no es un tratamiento de ortodoncia destinado a corregir todos los problemas futuros de posición dental.
Su objetivo es mucho más concreto: preservar un espacio que ya existe y que podría perderse.
Un niño puede necesitar ortodoncia posteriormente por otras razones, como falta general de espacio, problemas en el crecimiento de los maxilares, mordida cruzada, mordida abierta o determinadas alteraciones en la posición de los dientes.
Sin embargo, evitar la pérdida innecesaria de espacio puede impedir que una situación relativamente sencilla se complique.
Aquí resulta especialmente importante la coordinación entre odontopediatría y ortodoncia infantil.
Tipos de mantenedores de espacio en niños
Existen diferentes diseños. El odontopediatra seleccionará el más adecuado dependiendo de la pieza perdida y del desarrollo dental.
Mantenedor fijo
Permanece cementado a uno o varios dientes y el niño no puede retirarlo.
Es una de las soluciones más utilizadas porque no depende de que el pequeño recuerde ponérselo.
Dentro de este grupo existen diferentes diseños según la localización del espacio.
Mantenedor removible
El niño puede ponerlo y quitarlo.
Puede ser útil en determinadas situaciones, pero requiere una mayor colaboración y responsabilidad, por lo que no es adecuado para todos los pacientes.
Mantenedores para uno o varios dientes
No es lo mismo perder una única muela que varias piezas temporales. El diseño debe adaptarse a la situación concreta de la boca.
Por eso no existe un mantenedor «estándar» válido para todos los niños.
¿Cómo se coloca un mantenedor de espacio?
Es un procedimiento relativamente sencillo y normalmente bien tolerado.
Primero realizamos una exploración de la boca y estudiamos el espacio existente y el desarrollo de la dentición.
Dependiendo del caso pueden ser necesarias radiografías para conocer la posición y el grado de desarrollo del futuro diente permanente.
Después se selecciona o diseña el aparato adecuado.
Cuando se trata de un mantenedor fijo, queda cementado sobre el diente que servirá de apoyo.
El niño puede continuar hablando, comiendo y realizando su vida normal después de un breve periodo de adaptación.
¿Cuánto tiempo tiene que llevarlo?
No existe una duración igual para todos los niños.
El mantenedor debe permanecer mientras exista riesgo de perder el espacio y hasta que el desarrollo del diente permanente indique que ya no es necesario.
Esto puede significar llevarlo durante meses o durante varios años.
Por eso las revisiones son fundamentales.
El mantenedor no se coloca y se olvida.
Hay que controlar:
- Que siga correctamente cementado.
- Que no interfiera con el crecimiento.
- Que no provoque lesiones.
- Que los dientes de apoyo estén sanos.
- Que el niño mantenga una higiene adecuada.
- Cómo evoluciona la erupción del diente permanente.
Cuando este empieza a ocupar correctamente su espacio, el odontopediatra determinará el momento adecuado para retirar el aparato.
¿Duele llevar un mantenedor de espacio?
No debería doler.
Durante los primeros días el niño puede notar que tiene algo diferente en la boca y necesitar un pequeño periodo de adaptación.
La lengua también puede tocarlo repetidamente al principio, algo completamente normal.
Sin embargo, si aparecen dolor, heridas, movilidad del aparato o molestias persistentes, conviene acudir a revisión.
¿Puede comer normalmente un niño con un mantenedor?
Sí.
Después del periodo inicial de adaptación puede llevar una alimentación prácticamente normal.
No obstante, es recomendable evitar alimentos excesivamente pegajosos o muy duros que puedan despegar o deformar el aparato.
Caramelos pegajosos, chicles y determinados alimentos muy duros pueden aumentar el riesgo de que se desprenda.
¿Cómo se limpia un mantenedor de espacio?
La higiene es especialmente importante.
Alrededor de un mantenedor pueden acumularse restos de alimentos y placa bacteriana. Si no se limpia correctamente, puede aumentar el riesgo de caries en los dientes que sirven de apoyo.
El niño debe cepillarse cuidadosamente alrededor del aparato siguiendo las indicaciones del odontopediatra.
Además, las revisiones permiten comprobar que los dientes de apoyo continúan completamente sanos.
¿Qué ocurre si se despega?
No debemos esperar hasta la siguiente revisión.
Si un mantenedor se mueve, se rompe o se desprende, es recomendable contactar con la clínica.
Un aparato que ha perdido su correcta posición puede dejar de cumplir su función e incluso provocar molestias.
Además, si pasa demasiado tiempo sin mantener el espacio, los dientes pueden empezar a desplazarse.
¿Qué ocurre si ya se ha perdido el espacio?
Un mantenedor conserva el espacio existente, pero no está diseñado para recuperar el que ya se ha perdido.
Si los dientes vecinos ya se han desplazado, puede ser necesario estudiar otras alternativas para recuperar ese espacio.
Este es otro motivo para valorar al niño poco después de una extracción o de una pérdida prematura.
Cuanto antes sepamos si existe riesgo de movimiento dental, más sencillo será prevenirlo.
La relación entre caries, pérdida de dientes y ortodoncia infantil
Todo está mucho más relacionado de lo que parece.
Una pequeña caries infantil que no se trata puede aumentar de tamaño.
Si alcanza la pulpa, puede requerir una pulpotomía o una pulpectomía. Si la destrucción es extensa, puede ser necesario colocar una corona pediátrica.
Cuando ya no podemos conservar el diente, puede ser necesaria su extracción.
Y si esa extracción se produce demasiado pronto, puede aparecer la necesidad de colocar un mantenedor de espacio.
Por eso las revisiones con un odontopediatra en Valencia no sirven únicamente para detectar caries. También permiten proteger el desarrollo futuro de la dentición.
Odontopediatra en Ruzafa para controlar el recambio dental
Durante la infancia la boca está cambiando constantemente.
Se caen dientes de leche, aparecen dientes permanentes, crecen los maxilares y comienza a establecerse la mordida que acompañará al niño durante la adolescencia y la edad adulta.
En nuestra clínica dental para niños en Ruzafa, Valencia, realizamos este seguimiento de manera conjunta desde odontopediatría y ortodoncia cuando es necesario.
Nuestro objetivo no es colocar un aparato a todos los niños que pierden un diente, sino determinar cuáles realmente lo necesitan.
En algunos casos bastará con realizar controles.
En otros, mantener unos pocos milímetros de espacio durante el crecimiento puede marcar una diferencia importante en la futura erupción de los dientes.
Preguntas frecuentes sobre mantenedores de espacio en niños
¿Cuándo necesita un niño un mantenedor de espacio?
Puede necesitarlo cuando pierde un diente de leche antes de tiempo y existe riesgo de que los dientes vecinos ocupen el espacio reservado para el permanente.
¿Siempre hay que poner un mantenedor después de sacar una muela de leche?
No. Depende de qué muela se haya perdido, la edad dental, el espacio existente y cuánto falte para que salga el diente permanente.
¿Qué pasa si no se pone un mantenedor de espacio?
En determinados casos los dientes vecinos pueden desplazarse, reduciendo el espacio disponible para la erupción del diente definitivo.
¿Cuánto tiempo lleva un niño un mantenedor?
Depende del desarrollo dental. Puede llevarse desde unos meses hasta varios años y necesita controles periódicos.
¿Duele poner un mantenedor de espacio?
Generalmente no. Puede existir una pequeña sensación de cuerpo extraño durante los primeros días, pero la adaptación suele ser rápida.
¿Puede comer de todo con un mantenedor?
Puede mantener una alimentación normal, aunque conviene evitar alimentos muy pegajosos o extremadamente duros que puedan despegarlo o deformarlo.
¿Un mantenedor evita tener que llevar ortodoncia?
No necesariamente. Su función es conservar un espacio concreto, no prevenir todas las posibles causas de ortodoncia.
¿Qué hago si se despega el mantenedor de mi hijo?
Debe revisarlo el odontopediatra cuanto antes. No es recomendable intentar recolocarlo en casa.
¿A qué edad se puede colocar un mantenedor de espacio?
No existe una edad única. La indicación depende del diente perdido, el desarrollo de la dentición y el momento previsto de erupción del diente permanente.
¿Es mejor salvar una muela de leche o extraerla y poner un mantenedor?
Siempre que el diente pueda conservarse con un buen pronóstico, suele ser preferible mantener la pieza natural. Si no es posible salvarla, el odontopediatra estudiará si es necesario preservar su espacio.
